lunes, 15 de abril de 2019

¡Insoportablemente vivos!


Independiente Rivadavia por enésima vez volvió a dar una muestra de carácter ante los ojos de todos. La Lepra quedó en zona de reducido por el segundo ascenso a la Primera División del Fútbol Argentino y encarará la última fecha sabiendo que depende de si mismo para clasificar. Sí, el sueño que desvela al pueblo leproso. 

Años tras años el Azul se acostumbró a pelear en la arena de los gladiadores del fútbol argentino el tan temido descenso. Ahí donde sólo la salvación era la vida misma, la Lepra dio mil batallas y a pesar de quedar mal herido, nunca sucumbió y siempre salió de pie. 

Después de muchos años Independiente pudo pensar en otra cosas que no sea el descenso y acá está contra viento y marea, contra todos los pronósticos y ante todas las críticas, a tan sólo un partido de jugar el reducido. Es que cuando se armó este plantel la intención era sólo engrosar el promedio para dejar de sufrir por la tabla de abajo, pero cuando uno hace las cosas bien, lo bueno llega. 

Con humildad, silencio y mucho esfuerzo Gabriel Gómez armó un verdadero equipo que sabe que quiere, cómo lo quiere y a qué juega. Este equipo revolucionó Mendoza y a todo el pueblo leproso, que se ilusiona con llegar a primera, aunque todavía queda mucho camino por recorrer y  es difícil. La revolución de Gómez es tal que, hoy el pueblo leproso se plantea lo siguiente: ¿será el oriundo de Villa Ramallo el mejor DT leproso de los últimos 10 años o Alfredo Berti se lleva ese título con su remontada en el campañón histórico  donde el equipo finalizó cuarto con 67 puntos? 


Independientemente de esta comparación para la jerga futbolera, el Azul es alegría, es felicidad, es otra institución. Aún el hincha leproso no cae, no lo puede creer, siente que vive un sueño porque sufrió mucho por el descenso. Pase lo que pase el viernes, el equipo de Gómez se va a ir aplaudido  de pie con un Gargantini que le agradecerá a sus jugadores tanta entrega. 

Así como el mundo leproso no se rindió y generó que todos hablaran de él mientras colmaba La Catedral cuando el equipo peleaba el descenso, los jugadores no sólo estuvieron a la altura de la circunstancias, sino que superaron las expectativas y merecen ser recocidos.  

Párrafo aparte para los famosos "antilepra", aquellos que nos quieren ver hundidos, que festejan nuestras derrotas como triunfos propios porque sus equipos no los llenan. Jamás podrán entender el amor, la pasión y la locura con la que vive el hincha azul. Piensan que nuestro amor por Independiente Rivadavia yace en la categoría o en los triunfos pero no, acá pasa por otra lado, por la línea que sólo lo vive el hincha genuino. Esta temporada nos dieron por muertos, nos hacían fuera del reducido y acá estamos dando pelea, insoportablemente vivos.



Este presente es soñado y como tal merece ser disfrutado, por eso permítase disfrutar, reír y llorar que como dice Fontanet en uno de sus tantos temas, "será nuestro premio por no salir corriendo" y aguantar la malas. El viernes nos jugamos una parada importantísima que podría ser el puntapie inicial para algo hermoso, justo en el año donde se cumplirán 20 años del primer ascenso a la B Nacional. ¡Ojalá la historia se repita, Lepra!

Por Jonathan Moyano
Foto Osvaldo Gagliardi

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