jueves, 5 de abril de 2018

La Catedral, el teatro de los sueños leprosos


Hace 93 años se inauguraba el Estadio Bautista Gargantini. Un día como hoy, pero de 1925, se erigía donde topa Arístides Villanueva con Boulogne Sur Mer, nuestra querida Catedral. Fue escenario de grandes partidos, hazañas, tristezas y alegrías. El templo leproso, el hogar donde se peregrinan cada partido y alientan incesantemente los fanáticos del Azul del Parque.
Allá por comienzos del siglo XX, un selecto grupo de personas decidieron darle un lugar de reunión a los fundadores del club más populoso de Mendoza. Por aquellos años era difícil conseguir terrenos para armar la casilla y la cancha. Por eso, Carlos Washington Lencinas, gobernador de la Provincia en ese entonces, el 28 de marzo de ese mismo año donó tres hectáreas de terreno para la "construcción de un field de fútbol y ejercicios deportivos con suministro de corriente eléctrica, agua caliente y regadío".
En dichos terrenos se levantó una tribuna, la primera de cemento de Sudamérica, y también se construyó una pista de velocidad, que era utilizada como velódromo. Para inaugurar el nuevo estadio de la Lepra, se invitó a Peñarol de Montevideo y se desarrollaron dos partidos contra el Manya. El primero lo ganó el conjunto oriental, con goles de Sacco y Piendibene. En el segundo también se impuso el Carbonero por 2 a 1. Tognocchi y Piendibene Marcaróin para el conjunto charrúa mientras que Manuel Portillo marcó el tanto leproso.

A partir de allí, las epopeyas y las hazañas tuvieron lugar en dicho lugar de peregrinación leprosa. Millones de jugadores pasaron por el verde césped de nuestro amado templo del fútbol. Tuvimos alegrías y tristezas, hazañas y odiseas, lamentos y desilusiones, más ascensos que descensos, y momentos que nunca olvidaremos, pero otros mejor olvidar.



El Gargantini vio pasar las atajadas de Juan Filizola, "Manucho" Abt, Héctor Cabaleiro, el "Gato" Garín, Bernabé, Monasterio, Jemio Portugal. Más cercanos en el tiempo encontramos a "Buby" Manchado o el eterno Jorge Vivaldo, tapando dos penales ante Brown de Madryn, donde se vistió de héroe. Como olvidar la "pierna salvadora" de Josué Ayala cuando la Lepra empataba con Defensores de Belgrano, caminaba por la cornisa y parecía que nos íbamos.

Zagueros y laterales que vistieron la casaca con altura y demostraron cada partido que les quedaba pintada; eran verdaderos caudillos en nuestra Catedral. Empezando por el gran emblema de la Lepra: Hugo Cirilo Mémoli. "Pitu" Canedo y su versatilidad en cualquier puesto, Cosme Zaccanti, Julio Marinilli, o para los más jóvenes: Leo Ramos, Federico Pomba o Martín Abaurre.

Volantes de garra y corazón, porque en la Lepra si no ponés, no jugás. El "Cura" Vergara, Ramón Cabrero, Cristian Favre, Gabriel Solís y Jorge Priotti, o algunos "distintos" como Carlos Paratore, Oscar Negri, y como olvidar a los que nos dejaron goles fantásticos como Ezequiel Pérez, Diego Cardozo o Diego Caballero.



Los goleadores que pisaron este estadio. Animales del gol y generadores de disfonía para los hinchas. Roberto "Arbolito" López, Carlos Ereros, el gran "Trinche" Carlovich o los contemporáneos Juan Carlos Minotto, Alberto Hipólito Naves, Claudio Del Bosco, Adrián Aranda, Luis Tonelotto, Martín Gómez, Lucas Gamba y Cristian Tarragona.

Y como olvidarnos de los técnicos, creadores de las hazañas. Mumo Orsi, Hardán Curi, Pablo Comelles, Roberto Trotta o Alfredo Berti, entre otros. Quedaron en la historia del club y serán recordados por siempre.

Historias de nunca acabar. Aquellos goles de Catalán y "Torito" Lucero ante Rosario Puerto Belgrano para salvar al Azul de caer en el Argentino "B". Las finales ante Brown de Madryn y la victoria ante Villa Mitre para que Independiente ascendiera a la "B" Nacional. Los clásicos ante Gimnasia, con todos éxitos azules ante el Lobo, en especial el día de la lluvia o el gol del "Lobo" Cordone en aquella noche calurosa de febrero. La goleada a Belgrano donde el hat-trick lo hizo un defensor-lateral (Walter Ledesma) o la victoria ante el Rojo de Avellaneda con un jugador menos.

Todo queda guardado en la memoria colectiva del hincha del Azul. Hoy nuestra Catedral cumple 93 años. ¡Feliz cumple Gargantini! Gracias por ser nuestra segunda casa, la casa de los recuerdos, recuerdos que no voy a olvidar... Donde soñar es posible, donde la familia más grande de Mendoza se junta para alentar a nuestro equipo: el Club Sportivo Independiente Rivadavia.

Foto Gentileza


Producción periodística: Emiliano Bartolomeo
Foto: Mundo Lepra.

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