domingo, 2 de julio de 2017

Una historia de Fair Play


El partido entre Crucero del Norte e Independiente Rivadavia terminó con serios incidentes luego del pitido de Ramiro López. Ignacio Arce y Guillermo Sotelo “gastaron” a los jugadores de la Lepra y se armó un tumulto que incluso siguió en los vestuarios, aunque las cosas no pasaron a mayores. Y todo comenzó en Garupá…

Las broncas quedan. Y el viernes pasado en el Gargantini parece que una vieja herida del partido anterior entre leprosos y misioneros, que se jugó en Misiones, dejó secuelas que volvieron a salir a la luz.
Apenas finalizó el partido entre la Lepra y el Colectivero Ignacio Arce, arquero del cuadro posadeño, increpó a los jugadores locales que reaccionaron inmediatamente y se gestó una batahola entre ambos planteles que obligó a la terna arbitral, colaboradores de los dos equipos e incluso efectivos policiales a tratar de calmar las aguas.
“Son unos mala leche y se van a ir al descenso”, se escuchó que les dijeron a los jugadores de la Lepra lo que provocó la reacción de Daher y Tarragona en primera instancia. Pero la cosa no quedó ahí. Camino a los vestuarios el arquero de Crucero y Guillermo Sotelo (defensor) siguieron increpando e incluso amenazaron a los players locales y rompieron un biombo que separa a los dos vestuarios. Por suerte la cosa no pasó a mayores y, según trascendió, Ramiro López llamó a Arce y Sotelo a su vestuario para hablar con ellos.
No se sabe a ciencia cierta que habló el colegiado con dichos jugadores, pero luego del tumulto del pitazo final, muchos creen que la terna arbitral informará a los sucesos al Tribunal de Disciplina. Habrá que esperar al boletín oficial de AFA del día martes.   

La bronca viene del partido pasado, en el cual se enfrentaron en Garupá. Crucero ganaba por la mínima y había tirado la pelota afuera para que atendieran al mismísimo, Ignacio Arce que había chocado con un defensor de su equipo. Los jugadores azules devolvieron la pelota, pero Emmanuel Reinoso esperó que los players del Colectivero jugaran la pelota (aunque éstos no mostraron intenciones de jugar) la robó y se la cedió a Franco Dolci, que convirtió el gol, faltando minutos para que terminara el encuentro.

El final en Misiones fue igual al de anoche: muchachos de los dos lados se trenzaron, pero lo más “sacados” eran los posadeños, buscando a Reinoso por no haber dado paso al “Fair Play”. Una historia que parece tener un final abierto. Pero dicen que el fútbol es para vivos…
Por Emiliano Bartolomeo
Fotos Archivo

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