martes, 29 de noviembre de 2016

Valoremos lo que tenemos, el tiempo pasa y no regresa


En nuestro sitio aprovechamos el momento de reflexión y dolor por la tragedia sufrida por el plantel de Chapecoense de Brasil en Colombia y agradecemos por tener a nuestros jugadores, que defienden la camiseta semana tras semana. No todo es criticar, no todo es reprochar, se trata de apoyar hasta las últimas consecuencias. 



¿Qué fácil parece ver y criticar todo desde cualquier tribuna del Gargantini, no? O desde una nota periodística, o quizás luego de leer un artículo periodístico o escuchando la radio desde cualquier rincón de la casa. "Que éste es horrible, que aquel no puede jugar en ese puesto, que el técnico es un burro", y así miles de reproches van sintiéndose semana tras semana, pese a que la Lepra hoy pelea en los primeros puestos de la tabla y no se rinde en los promedios. ¿Pero qué hay detrás de todo esto?

¿Somos plenamente conscientes de los reproches, justos o injustos, que en cada oportunidad hacemos en contra del rendimiento de algún futbolista, integrante del cuerpo técnico o dirigente del club? ¿En verdad pensamos y creemos ciegamente que buscan equivocarse a propósito para tirar por la borda todo el trabajo realizado? 

"Son humanos", esta es la respuesta a todo. Algo tan simple como ser de carne y hueso, sino nada tendría gracia. Nacemos, crecemos, acertamos, fallamos, partimos. Y no es que hoy (desde nuestro punto de vista, tan cuestionable como todo) busquemos justificar el rendimiento de un equipo, sino que estamos tan consternados por "La tragedia de Chapecoense" (equipo de fútbol brasilero que sufrió un accidente aéreo que tuvo la muerte de 75 personas, entre ellos jugadores, dirigentes y periodistas), y por eso reflexionamos y agradecemos por lo que tenemos.

Es que detrás de nuestro plantel (incluye a todos los empleados del club) hay cientos de familias que día a día acompañan el sueño de cada jugador azul de poder dejar al equipo en la categoría, atravesando largas distancias a lo largo del país y arriesgándose a todo por perseguir una ilusión. Desde una lesión de por vida hasta perderlo todo en la ruta o en la propia cancha, como vemos casos que ocurren a diario en todo el mundo. 

Si el jugador vestido de azul no llega a la pelota, falla un pase, cae al suelo tras un regateo del rival o simplemente no está en su día, no lo hostigues, alentalo y respaldalo. De eso se trata. Apoyemos y agradezcamos por tener a este equipo que, jugando bien o mal, le ha devuelto la esperanza al hincha de estar expectante hasta el último minuto porque el gol puede estar al caer en cualquier momento. 

Y ahora tomate dos segundos para reflexionar y decime: ¿hace cuánto que no sucedía algo así en nuestro sufrido club? Esto de dar vueltas resultados a base de alma y corazón, de ganar en las últimas fracciones de segundo, de ver como desde Aracena hasta el último suplente dejan la vida en cada pelota. 

Repito, jugando bien o mal, pero inmolándose en el verde césped del Gargantini. Memoria, tengamos uso de memoria. Entonces, concluyendo, agradezcamos por tener a nuestros jugadores con vida y oremos por las almas brasileñas que hoy partieron en busca de su estrella celestial en suelo colombiano. 

El fútbol está de luto por la tragedia del humilde Chapecoense y desde acá levantamos una copa en su honor. Valoremos más a los nuestros y demostremos que estamos acompañándolos en su lucha por dejar al equipo en la divisional y demos las gracias, que la vida en un segundo se va y el tiempo no vuelve. 


Por Juan Ignacio Villarroel





0 comentarios :

Publicar un comentario

Copyright © 2014 Mundo Lepra - Sitio no oficial de Independiente Rivadavia | Diseñado por
Scroll To Top