martes, 16 de junio de 2015

Mi amigo Gaspar


El llanto espontáneo de Servio es, quizás, uno de los momentos más conmovedores que tendrá la historia del club. Nos animamos a agradecerle y lo homenajeamos humildemente desde nuestro sitio. Porque los hombres también lloramos. 

El reloj marca que es tarde y las agujas indican que son las 2:00 de la madrugada. En horas tengo que levantarme para rendir examen en la facultad y yo no he estudiado prácticamente nada. No importa, hay recuperatorio en algunos días, aunque no pierdo la fe de aprobar en una heroica jugarreta. Es que hay algo que no me deja dormir ni concentrarme en nada. 

Es una imagen. Un momento. Una foto. Una expresión pura e improvisada de un corazón que rompe en lágrimas para sentirse más aliviado. "El hombre valiente es aquel que llora por amor", dicen por ahí aquellos que nunca lloraron por ese amor que se jactan de sentir. Pero yo -antes de quedarme dando vueltas en la cama sin poder dormir ni estudiar- decidí escribirle a ese pibe de la foto.

Este hombre de la foto nació en el mismo año en que nací yo (1992). Es por eso que despierta mi admiración y respeto. Él parece estar cumpliendo mi sueño de jugar con la camiseta que siempre soñé. Por eso siento que ya he cumplido parte de mi anhelo en esta vida pasajera. Sin embargo, él llegó al mundo a 800 kilómetros de Arístides Villanueva y Boulogne Sur Mer, y no creo que sea hincha desde la primera hora.


¿Pero qué importa? El loco lloró (¡lloró!) al ver que las cosas no podían salir peor, en esa cancha en donde todos los que seguramente están leyendo estas líneas han querido jugar. ¿Quién no lloraría en un momento así? En épocas de ídolos de papel (productos del marketing y clubes acéfalos de referentes), este loco lindo se metió en nuestros corazones.

Ahora que empecé a contarles de él, me siento más aliviado. Su nombre es Gaspar Andrés Servio. ¿Lo tienen, no? Este chico me conmueve hasta las lágrimas, señores. Llegó al club a principio de este año y fue metiéndose día a día en el sentir del hincha leproso, que con sed de triunfos, ve en Servio a un caudillo como hace mucho anhelaba tener en sus filas.



Yo lo siento mi amigo, pese a que él seguro ni me registra. No importa. Repito: no importa. La realidad indica que es sólo un pibe al que he entrevistado pocas veces y ojalá la vida -desde este humilde lugar- me permita conocer aún más de él. Aunque sólo me basta con verlo con el buzo de arquero de Independiente Rivadavia. 

La palabra es Gracias. Algo que a veces cuesta mucho decir, y que engrandece el espíritu. Gracias por volar desafiando la ley de la gravedad, gracias por tus puteadas, gracias por vestir nuestra insignia en el pecho, gracias por esas gotas de sal que rebalsaron tus ojos luego de la derrota del domingo. ¡Gracias, compadre!

Y mirá que muchos (esos que no creen en nada) dirán que no has ganado ningún título deportivo en la institución como para ser ídolo, pero esas lágrimas derrochadas en la Catedral marcarán un antes y un después en la relación Lepra - Servio. Por otra parte, quienes suelen frecuentar al chico de General Arenales cuentan que vive haciendo chistes, con una sonrisa picaresca, siempre con alguna locura en la cabeza. 

¿Será esa sonrisa la que hace que las pibas se derritan por una foto con él? ¿Serán sus atajadas y arrebatos (dignos de un joven de 23 años) los que hacen que los pibes lo tengan entre sus referentes? Qué motivo hará que los más chiquitos -cuando juegan en el barrio a la pelota- atajen una bocha y digan: "Atajó Serrrrrviooo".

Son interrogantes que irán respondiéndose con el paso del tiempo. ¿Aprobaré yo cuando me presente a rendir en algunas horas? No sé, pero poco me importa al saber que ya escribí lo que mi corazón dictaba. Ahora puedo caminar, hablar, trabajar, estudiar, llorar y vivir un poco más tranquilo. 

¿Porque los hombres también llorarmos, viste? Y si desde algún rincón estás terminando de leer estas humildes oraciones, Gaspar, quiero que sepas esto: "Del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer". 


Por Juan Ignacio Villarroel
Editor y responsable de Mundo Lepra
Fotos: Nicolás Ríos

1 comentario :

  1. Anónimo16/6/15 9:19

    El nuevo Rey llegó, y nos demuestra con un acto de simpleza pero que pocos son capaces de hacer, que ama este club y esta listo para gobernar, para liderar. Llegó señores un caudillo mas que sabe y siente lo que se palpita en nuestra catedral, un amor eterno. Gracias hermano.

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