domingo, 21 de abril de 2013

Esta gente es única


En los 15 minutos del entretiempo, entre el Azul y el Verde, se vivió algo único: toda la Catedral se unió en un grito de aliento para demostrar que la Lepra está más viva que nunca. Apoyo incondicional para llenarse el alma. 




Decir que la Lepra tiene la hinchada más grande de Cuyo es moneda corriente. No queremos ser reiterativos, pero ¿cómo no serlo? Con esa gente, fiel, que te ama y deja el alma, es imposible no recordarlo y sacar pecho. 

Tres derrotas consecutivas, un equipo futbolísticamente en ruinas y al filo del descenso, perturbaron en la previa la vida del club centenario. También, un horario poco habitual y el regreso de un hijo pródigo de la casa, Claudio del Bosco, coparon la parada de la siesta de ayer.

Desde el minuto uno la gente comenzó a hacerle sentir al jugador el rigor que tiene llevar la insignia azul en la camiseta. El equipo no respondía y la Salvador Iúdica optó por alentar y alentar para demostrar que acá estaba poniendo el pecho.

Todo se conmocionó cuando Mauro Gianinni bajó el telón del primer acto y los jugadores partieron hacia los vestuarios. Los autoparlantes del estadio jugaban su papel ensordecedor y fue entonces, que el Gargantini estalló en un grito unido: " Si yo no vengo a verte, te juro me muero".

La voz del estadio recordaba al gran ídolo azul, Hugo Cirilo Mémoli, en un nuevo aniversario de su fallecimiento, y las casi 10 mil gargantas agudizaron más y más sus cuerdas vocales para hacer llegar su canto hasta el vestuario local. 

Primero la Este y después la Oeste se acoplaron y fusionaron sus gritos de aliento en un único estallido del corazón. El público no se tomó descansó, alentó los 105' que duró la jornada y se fue con un lagrimón piantado por el agónico triunfo. Tenés todo para quedarte, Lepra. El que abandona no tiene premio. 

(Foto: Maximiliano Perón)






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