viernes, 7 de diciembre de 2012

Cómo me voy a olvidar: Imposible de olvidar, gracias por tanto.


Mundo Lepra te trae otra edición del "Cómo me voy a olvidar". En esta oportunidad, recordamos la victoria al Patrón por 3 a 0. Con el gol no cobrado a Bazán y el golazo de Lorenzo, con la pluma de Emilio Ferrer. Imperdible.



Como dice el título, ¿cómo te podés olvidar esto, nene? Te acordás de un jugador que vino a préstamo desde San Lorenzo y que marcó un gol válido no convalidado. Al parecer, lo que te estoy contando es algo común, lo vivimos con el gol que no fue de Balsas ante Merlo. Pero hay que profundizar más.

El reglamento de dice: " Es gol cuando el balón cruza completamente la arista interna de la línea de meta entre los postes verticales y por debajo del travesaño de la meta, siempre y cuando el equipo que anota no haya infringido las reglas del juego previamente". Hasta acá, todo claro. Pero cómo encontrarle explicación a la historia que voy a recordarles.

Independiente jugaba con Patronato, el equipo no pasaba un buen momento, peleaba por no jugar la promoción. Finalmente, la promoción se terminó jugando.

Ante el Patrón, Independiente, dirigido por Jorge Ghisso, iba ganando por 1 a 0. Oh casualidad, con la popular a medio llenar por el operativo policial.  Luego entró el grueso de Los Caudillos y nadie se perdió lo que vendría a continuación.

Gonzalo Bazán había llegado a préstamo desde Boedo para reforzar el equipo que caminaba en la cuerda floja. El habilidoso volante pasó la línea de cal que divide campo rival del propio, y sacó un remate increíble. ¿Cómo sigue la historia? El balón dio en el horizontal y pegó en la espalda del arquero Santo, luego de que revotara, la pelota ingresó y dio en la red.

¡Gooool! Retumbó entre las paredes de las cuatro tribunas de Gargantini, pero en un instante, todo se fue por la borda. El árbitro, Mariano Belinco, no lo vio. Seguramente pensarás que es un chiste. Así fue. Ninguno de los jueces vio el gol. Recuerdo a Ghisso queriéndose comer vivo al línea. Nadie lo podía creer. 

Pasado el trago amargo, vino lo mejor. Un pibe, de esos atrevidos hijo del potrero y la gambeta, mago del balón, apareció para dejar atónitos a todo el público azul. 


Desde el banco de suplentes llegó Alfio Lorenzo. El juevenil, nacido en General Alvear, entró para liquidar el partido. Arrancó como el hijo del viento y la terminó como los dioses. De mitología el tanto que este chico marcó. Empezó en diagonal a 40 mts del arco, dejó de lado a un rival y ante la salida del 1, se la picó sutilmente. ¡Que golazo, pibe!

Antes había tenido su revancha Bazán y no la había dejado pasar. Independiente ganó 3 a 0 en una tarde difícil de recordar. Porque vimos dos cosas que exceden al resto, un golazo que no fue y uno que sí fue, y fue un golazo. Siempre estaré agradecido a  la vida por haberme hecho ir a ese partido, seguramente quedará en la historia de nuestro querido club.

El rival es el mismo que aquella vez, Patronato de Paraná. Vamos, Lepra. Levántate y anda. Ganá, no te pedimos que gustés, te pedimos que ganés. Para toda su gente, los fieles incansables. Y en este fin de año: "No nos olvidemos de nosotros, recordémonos", a lo Solari.

Por Emilio Ferrer.
(Fotos: Diario Uno y Los Andes)
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