sábado, 3 de noviembre de 2012

Cómo me voy a olvidar: Somos leprosos, somos diferentes


Sexto recuerdo de un partido ante el rival de turno, hoy Huracán. Cada semana subiremos un recuerdo de algún hincha acerca del partido que se le viene a la Lepra. Hoy recordamos una particular historia que le ocurrió a Rulo. Para mandarnos tu recuerdo, escribilo y mandalo a mundolepramza@gmail.com


A continuación recordaré los dos partidos que jugamos frente a Huracán la temporada pasada, una goleada en contra y un empate. Revivan y transpórtense a esos momentos.  Soy leproso, soy de una raza diferente, un estilo de ser humano que se diferencia del resto por una sola causa, tener sangre de color azul. Tener este tipo de factor sanguíneo, IR+, hace que, como en el amor, todo lo valga.

Lo que escribiré no está guionado ni nada, es amor. Is this love, diría el gran Bob Marley. Ser Independentista, ser azul o ser leproso es algo único. Es sentirte observado, criticado, juzgado, envidiado, es hermoso. Es la sensación de siempre sentirte un escalón arriba del resto. Que todos los equipos te lleven la contra no dice poco.

El año pasado, vivimos una de las peores temporadas de nuestra historia, goleadas en contra, viajes que nos volvimos con la canasta llena y por menores que nos hicieron hacernos más hinchas. Por ejemplo la temporada pasada, luego de que jugamos con River con ambos públicos, la AFA decidió volver a permitir los visitantes. Y nuestro primer viaje fue Huracán, nuestro rival de turno.

El Palacio Tomás Adolfo Ducó fue víctima del aliento imparable de nuestros hinchas. El día: Domingo, la hora: 11.00 Am. Diez micros llegaron hasta la quema para hacer del barrio de Iván Noble y los Caballeros, un carnaval. Bengalas de humo en la previa, todo azul, y un micro que parecía de la empresa "El Plumerillo" hicieron que la previa sea inolvidable.




Adentro, las interminables escalinatas de ese histórico barrio nos mató las piernas. Bastó que entrara el equipo para que el apoyo y el aliento sea interminable.

La cancha fue nuestra, las miradas atónitas de los Quemeros hizo que más vociferemos en nombre del Azul del Parque. En la cancha, que decir, si perdíamos por 3 a 0 antes de los 15 minutos de juego. 

Con sólo recordar esto me basta para mantener mi memoria detenida en ese momento de placer tribunero.

Huracán, Huracán, Huracán.. no es el grito de su hinchada, es mi mente recordando el partido de vuelta en la segunda mitad de torneo. Del Bosco ya ocupaba el mandato de DT, los amigotes Lasherinos entraban haciendo señas a nuestra gente y un empate en cero increíble. Increíble por lo que sentí. De la mano de mi hijo, Bautista, pisé esa histórica platea techada, primera de cemento del país, y disfruté junto a él de ese empate.

-¿Disfrutar?-Sí. - ¿Estás loco pibe? -Qué le parece señor.. le contesté a un cliente en mi verdulería al día siguiente del partido. Es que si bien el equipo no ganó, de una fracción de segundo a otro, miles de fuegos iluminaron el cielo. Ver tal show con mi hijo es impagable, se compara con el nacimiento de él nada más. 

Aunque el equipo no camine, esa hincha lo hace volar. Ante la atenta mirada de los HLH Boys, las tres tribunas azules se unieron en el zumbido aterrador, para los rivales, de Lepra.. Lepra de mi vida.. 




















El partido terminó, la Lepra empató, no salimos del fondo, pero a quien le importó. Nos fuimos felices, otra vez demostramos estar dos escalones arriba del resto de Mendoza.

(Autor: Rulo. C)
(Fotos: Archivo ML y Uno)
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