domingo, 14 de octubre de 2012

Cómo me voy a olvidar: Somos la verdadera lealtad




Cuarto recuerdo de un partido ante el rival de turno, hoy Merlo. Cada semana subiremos un recuerdo de algún hincha acerca del partido que se le viene a la Lepra. Hoy recordamos el último partido en el Gargantini ante el Charro. Nuestro poeta de hoy: Matías SarkoticSi querés mandarnos tu recuerdo del partido contra Deportivo Merlo que es el próximo, escribilo y mandalo a mundolepramza@gmail.com



Para comenzar a recordar este partido, hay que decir que nunca en la vida hemos podido vencer a Merlo. Es esa mosca en la sopa, esa piedra en el zapato, en fin, un karma. Desde que este equipo ascendió, no le hemos podido ganar nunca. Por eso me ilusiono, Dios quiera que se rompa el maleficio.

¿Cuántas malas campañas y pésimos comienzos de torneos hemos tenidos que soportar? Este año tiene un olor distinto, parece que algo ha cambiado. Por eso para este choque con el Charro de Parque San Martín, siento que vamos a poder romper el karma.

Ante el Deportivo Merlo no hay hazañas, no hay partidos inolvidables, ni goles para recordar. Pero si hay para contar una linda historia, una historia de lealtad.

Muchos, fantasmas, se jactan de "Ser la Lealtad". ¿Qué es la lealtad? ¿Qué es ser fiel y leal? Seguramente, recordarán las dos goleadas consecutivas que sufrimos a principio de año. Más precisamente ante River y Quilmes, con un 3 a 0 y 7 a 1 en contra.

Luego de esos nefastos encuentros, el plantel tenía la obligación de revindicarse ante su gente. Zapata ya había dejado la conducción técnica y el que debutaba en el banco como DT era, nada más ni nada menos que, Claudio Del Bosco.

El presente que vivía el equipo hacía pensar, a más de uno, en ese descenso indeseado. Y no era para menos. El día y horario predispuesto para el partido fue "Jueves a las 20.30", demasiado inusual. 

La Lepra estaba en terapia intensiva, teníamos que estar, como hinchas es nuestro deber y obligación. Y así fue. Más de 9.000 personas se dieron cita para demostrarle al escudo azul que estábamos presentes. 

El partido fue típico de malas rachas, comenzamos perdiendo, luego lo empatamos y sobre el final lo perdimos. El autor del gol fue Maxi Bareiro, éste le pidió perdón a Los Caudillos sin haber nunca jugado en la Lepra. Una simple razón, el goleador del Charro es fanático de la Lepra.















Esa noche Los Caudillos demostraron, nuevamente, ser la hinchada más fiel de Mendoza. Humos azules que se esfumaron desde la popular y un aliento estremecedor dieron a cuenta que Independiente es único.Luego del partido hubieron incidentes, todavía tengo grabado en la retina dos caballos de la policía sin jinetes. 

En las malas estuvimos, alentamos y demostramos ser incondicionales. Ahora, con las cosas mejor, debemos dejar la vida en la tribuna, aplaudir cada pique y transmitirle a los jugadores que estamos con ellos. Los rumbos han cambiado, es el momento de estar unidos para seguir soñando en llegar a primera en el año del Centenario.

Vamos Lepra que vamos a romper el maleficio y volveremos a nuestras casas con una sonrisa de oreja a oreja.

(Por Matías Sarkotic)
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